
Esto es lo que respiramos el pasado miercoles, 1 de diciembre en la sala Indian los asistentes al concierto de los americanos Supersuckers. Y lo dieron comprimido (la lista canciones que tenían pegada en la tarima ya anticipaba algo así). No era excesivamente larga, y teniendo en cuenta que la duración de las mismas puede ser de tres minutos como mucho... la cosa estaba clara.
Fue como un trallazo que paso por delante de nuestras narices, una hora escasa, ni más ni menos. Las canciones caían sin pausa, una detrás de otra . Ni siquiera hicieron un set acústico de música country que se había rumoreado tocarían en esta gira. Empezaron a las 22:10 y a las 23:10 acababan.
El grupo no dio tregua durante ese tiempo y puso la locomotora en marcha desde el inicio, provocando el cabeceo constante entre los presentes, los puños en alto enseñando los cuernos, y esos estribillos cantados como si fueran himnos.
Supersuckers mezclaron la música punk (toques ramonianos en canciones como "I want the drugs") con rock sureño, boogie boogie vacilón, incluso algo de rockabilly y country. Pero metido todo en una batidora cargada de revoluciones. En definitiva, música americana tocada con mala leche y velocidad. Las Gibson de Ron Heathman y Dan "Thunder" Bolton eran auténticas ametralladoras descargando rock a todo lo que se movía, además del bajo machacón que su líder Eddie Spaghetti hacía sonar de manera explosiva. Y al fondo de los tres, un batería que estaba totalmente desatado.
Una pena el sonido,(las voces no se escuchaban muy bien), la repetición de esquemas y quizás, demasiada pose. Imagino que viene todo incluido en el paquete.
La verdad es que el concepto de la sala les venía como anillo al dedo. Era como estar en uno de esos bares de carretera de algún lugar de los EEUU (ej: Arizona) donde hay mucha gente con chupa de cuero, barbas hasta la barriga (normalmente cervecera) y juegan al billar constantemente.
Afortunademente en este caso Iraultza Producciones nos lo ha acercado a Santander. Otro punto para ellos. Porque ayer fueron Supersuckers, pero antes han sido Quique González, Kid Lightning, Sidonie, The Shazam, Tokio Sex Destruction, Sex Museum, Cooper... etc. Es como para tener esperanza ¿se animará más gente con este tipo de iniciativas?.
Lo que ha quedado claro es que hay personas que demandan estos grupos. Ayer era miércoles, 1 de diciembre, y la sala estaba con bastante personal. El sábado pasado con Quique González lo mismo.
Y es que ha habido un público sistemáticamente olvidado, injustamente olvidado.
En esta región durante mucho tiempo sólo se han programado conciertos de "grupos-radiofórmula" o de lo que se ha llamado "folk cántabro", no había otra cosa que rascar.
Y hay que irse a Bilbao, Donosti, Gijón, Vitoria... es decir todas las ciudades alrededor de la nuestra menos la nuestra.
Parece que después de muchos años de travesía por el desierto, desde hace algún tiempo ha entrado aire fresco.