
El martes 8 de marzo, justo cinco días después del concierto que Muck & The Mires dieron para apenas treinta personas, la sala Picos de Liérganes se iba llenando de forma tranquila, pero sin descanso. Casi sin darnos cuenta, el bar estaba repleto. Así da gusto, que diferencia con la semana anterior.
La verdad es que las razones por las que la gente va, o deja de ir a estos conciertos pueden ser varias y bien diferentes, la mayoría de las veces son un misterio. Cuando esperas mucho tumulto puedes estar sólo, y en otras ocasiones, no sabes como, pero te crecen tres o cuatro filas de espigados mozos donde hacía unos minutos solo tenías la maravillosa vista de los instrumentos inmóviles, colocados debidamente, preparados para la batalla.
La verdad es que el frío todavía seguía y sigue cogiéndonos por el cuello, y encima había fútbol. Liga de campeones con una eliminatoria muy interesante. El caso es que esta vez primaron otros intereses y la gente acudió en masa. Tocaba Jonny Kaplan & The Lazy Stars, unos vaqueros que venían de Los Angeles, menos el bajista que era de Álava (no de Alabama), y que habían cosechado un gran éxito entre la gente que fue al Azkena Rock Festival 2004.
Es posible que además de su propia música, el boca a boca sea la mejor promoción para un grupo. Desde que ha empezado esta gira por nuestro país las páginas de algún foro que hay por internet echaban humo. Todo eran alabanzas y recomendaciones del tipo “cuando pasen por vuestra comunidad, no os lo perdáis”.
Así las cosas, sobre las diez de la noche entraron cuatro o cinco hombres por la puerta del local atravesandolo hasta el escenario. Entre ellos destacaba uno que medía casi dos metros y que no se daba con el techo de milagro, vestía tejanos de pata de elefante, llevaba citurones de estos con una super chapa en el centro, sombrero con pañuelo... etc. Estaba muy risueño, una de las primeras cosas que comento es que hacía un “frío de cojones”. Supongo que el bajista ya esté acostumbrado. El concierto se prolongó durante una hora y tres cuartos aproximadamente, lo que no está nada mal. Desde el principio quedó claro que el el rock sureño, un estilo musical aposentado en la emulsión de country blues-rock, boogie, honky tonk y rock & roll, era por donde iban a ir los tiros. Su parecido con Tom Petty, Izzy Stradlin, Black Crowes, Rolling Stones, The Walflowers, Lynyrd Skynyrd o Alman Brothers, es indudable.
Repasaron temas de sus dos discos “California heart” y “Ride free”, y con dos guitarras eléctricas, bajo, batería, y la acústica y una armónica de vez en cuando, nos hicieron sentir que el polvo del desierto no estaba tan lejos, paladeamos el sabor de la música americana de raíces con la misma intensidad que el vaquero del anuncio de tabaco, y disfrutamos de la sensación de estar ante un concierto que sonaba perfecto, quizás el micro del batería (que hacía algunas voces), estaba un pelín alto.
Hubo un momento hacía el final de la actuación que llegó a haber público viendo el espectáculo por detrás de los músicos, en la zona donde están los baños, entre alguna caja y algún bafle. Y allí se quedaron disfrutando, con Jonny dándonos la espalda de vez en cuando y tocando para ellos.
Nos dejó una gran versión del “I shall be released” de Bob Dylan y no se cansaron ni él, ni sus estrellas perezosas de firmar cds, entradas, posters y tirarse alguna foto con una gente bastante agradecida por la actuación.
Una vez acabado el día y visto el resultado que deparó la jornada futbolística, parece que no fue mala idea la de apostar por la música, y ahorrarse así, el más que probable disgusto.