
Los suecos Diamond Dogs están en España, y Santander es la ciudad en la que han comenzado su gira. No cabe duda que desde hace algún tiempo nuestra comunidad a pasado a formar parte de un circuito nacional por el que giran bandas nacionales y de fuera de nuestras fronteras, que no llenan estadios de fútbol, pero que en sitios como la sala Indian pueden mostrar su música en directo para disfrute de seguidores y curiosos.
Y cuando no es aquí, puede ser en la sala Picos de Liérganes, en la Eventos de Cacicedo de Camargo (con menos frecuencia), BNS de Santander (más enfocada a cantantes nacionales como Antonio Vega, Mikel Erentxun, Coque Malla) ... etc. Veremos que pasa con la sala D’Manu.
Hasta hace bien poco, para escuchar a grupos como Sidonie, Sexy Sadie o Supersuckers no había más remedio que ir a bares como el Factory y alguno más de la calle El Carmen. Ahora también les podemos ver en vivo y en directo, en pequeños espacios, a pocos metros, casi como en el local de ensayo.
El mayor movimiento lo tiene el Indian, que de la mano de Iraultza Producciones se ha convertido en una sala de referencia habitual para estas actuacione. Si navegamos por internet buscando conciertos en nuestro país, tarde o temprano nos topamos con alguno que se celebra en este local.
El jueves, día 3 de febrero había otra cita musical, esta vez doble, ya que los Diamond Dogs venían acompañados de los gallegos Sugar Mountain como teloneros.
El aperitivo fue muy corto, no creo que llegaran a media hora, en ese tiempo no se pueden sacar muchas conclusiones, cumplieron su papel, anticiparon perfectamente que toda la noche iba a girar en torno al rock e incluso tuvieron tiempo de versionear a los Beatles tocando Drive my car. Su sonido se ha comparado al de Allman Brothers, Lynyrd Skynyrd, etc.
Sobre las 22:30 subieron al escenario los D.D, se echaron en falta algunas caras como la de Boba Lee Fett (teclista de los Hellacopters y guitarra de D.D) pero se ve que es un grupo con una plantilla amplia en la que todos saben a lo que juegan.
El concierto se podría resumir en el siguiente termino: Rock and Roll. Puro y duro, rock clásico. Como si pasáramos por un exprimidor a los Faces y los Rolling Stones. Una gran banda tocando una música que nunca morirá, que ha pasado de estar censurada, y perseguida en su nacimiento, a ser cincuenta años después, algo que forma parte muy importante de la vida de mucha gente, además de punto de encuentro de distintas generaciones.
Y para dar mayor credibilidad a su música a los D.D no les falta ni un cantante de voz rajada, ni los solos de un desgastado saxofón, ni siquiera, los ritmos trepidantes de un pianista al que casi no se le veían los dedos. Si tuvieran un par de voces negras haciendo coros serían inmejorables.
El grupo hizo guiños a los Who, Cream, Stones tocando entre sus canciones pequeñas secuencias instrumentales de estas míticas bandas. Además el sonido rayó a gran altura.
Después de una hora aproximada desde su aparición, cerraron y volvieron para rematar con los bises, que si mal no recuerdo fueron “All strung out”, canción que recuerda mucho a Bruce Springsteen con la E Street Band y la balada “Somebody elses lord” con la que cerraron una nueva visita a tierras cántabras (tocaron en el Bike Rock Festival del 2002).
Sólo hacía falta ver como empezó el concierto el vocalista Sulo, vestido elegantemente con un traje gris con camisa granate debajo, y como terminó, sin chaqueta pero totalmente empapado en sudor, para darse cuenta que se trabajaron bien la tocata.
A pesar de las previsiones, el público no llenó la sala, pero como en otras ocasiones animó y fue agradecido con el grupo. Al parecer y por lo que cuentan los propios músicos que pasan por aquí somos más bulliciosos y participativos que en otras zonas de nuestra geografía. Es una pena que no se acerque más gente a estos recitales.